miércoles, 5 de julio de 2017

grieta

Me duele ahí, sí, justo ahí. 
Clara no habla, no puede no le sale. Clara no piensa salir de dónde está metida, no sabe porque razón no puede serles sincera. Clara no se esperaba el silencio, no se esperaba la ausencia. Clara descubre un mundo que ella tenía negado, mete la pata, regala el número y a veces a veces suele sentir, pero huye. Clara nuevamente va a huir, no quiere atarse a ningún árbol, no quiere dar explicaciones ni demorarse más de la cuenta. Clara se inventa que todo está bien, se centra en el instituto, carga la mochila lo más que puede y sonríe, la caretea. 
Cuando piensa que todo está normal algo la desconcierta, sí algo la saca de su eje se desespera, no deja que la abracen de verdad, se pone en modo artificial. 
Hoy eran las cuatro y veintisiete de la mañana cuando quiso ponerse a estudiar no estaba en su lugar, y pensó que aún ella no lo tiene, que no sabe cuál debería ser. Esta rota, sigue rota, pero porque  no perdona, no cree, solo sigue con escombros y de malos modos. Anoche soñó en el lugar menos pensado, quizas porque se le aflojo un poco la concentración el inconsciente la atacó. Todo estaba ahí con la campera que ella le eligió, con el pelo enorme hablando como si fueran extraños pero con la naturalidad de ser conocidos. La ironía que la caracteriza a ella salió a flote, con una enorme sonrisa le dijo todo lo que sabía. Hizo lo correcto, le dolía la mano, no tanto como su costado. Estaba helando afuera estaba oscuro y la escena cambiaba, la madre de él estaba ahí, Clara no quería ser vista así que decidió esconderse por aquel gran edificio. Había columnas muy poco iluminadas, la mujer baldeaba, Clara recorría el lugar subía por ascensores no conocidos y descendía por otras escaleras. 

Será que Clara ve todo desde lejos, será que no  puede no saber que pasa, quisiera preguntarle muchas veces a ella que es lo que en realidad siente, pero creo que se terminaría de romper. A veces no quiere seguir, lo nota en sus respuestas, en sus ocupaciones desmedidas, en las mentiras de -todo bien- tiene miedo, pero miedo por ser cobarde, por seguir teniendo que explicar. Llevaba casi diez años dando explicaciones porque ahora tiene que dejar de hacerlo. ¿Porque no pide explicaciones ella? Quizá ella ya no sea ella, quizá todo se vuelva menos confuso luego. Quizá mejor «luego» puede no existir.-

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